Esta obra en dos volúmenes recoge textos hasta ahora inéditos de Serge Leclaire por los que transcurren cuarenta años de producción incesante. En Escritos para el psicoanálisis, la interrogación abarca todo cuanto define al psicoanálisis como práctica del sujeto, como método de pensamiento e incluso, definiendo postulaciones éticas, por su lugar en lo social. A lo largo de la compilación, y aun en los textos más decididamente metapsicológicos, señala sin titubeos el afán de sustentar en la práctica clínica cada uno de los conceptos y reflexiones. Todo ello, a través de una escritura donde el rigor conceptual y el refinamiento expresivo se conjugan con una notable amenidad, componiendo para el lector un retrato vívido y minucioso de uno de los psicoanalistas y pensadores franceses de mayor relevancia de esta segunda mitad del siglo.
SERGE LECLAIRE (1924-1994), nacido en Estrasburgo, Francia, analizante y alumno de Jacques Lacan, fue cofundador de la Société Française de Psychanalyse y luego de la Ecole Freudienne de Paris, y creó en 1968 el departamento de psicoanálisis de la Université de Paris VIII. Clínico, pensador y enseñante, avezado lector de Freud y de Lacan, su importante obra testimonia, con pensamiento y estilo originales, una mirada lúcida sobre la teoría y la práctica psicoanalíticas.
La primera parte de este volumen, "Metapsicología", reúne textos centrados en temas clave del psicoanálisis: transferencia, inconsciente, pulsión, objeto, represión, deseo, falo, y asimismo en aspectos referidos a la labor psicoanalítica; entre ellos, la interpretación y el tiempo en el análisis. La sucesión por orden cronológico permite apreciar el progreso de un pensamiento que, sustentado explícitamente en la concepción freudiana, adopta desde un principio las categorías puestas al descubierto por la enseñanza de Lacan: significante, letra, cuerpo, goce, objeto a, función del Padre.
En la segunda parte —serie de conferencias pronunciadas en Río de Janeiro en 1978—, la frase "El hombre no cesa de fabricar madres" es la bisagra que permite desplegar tesis innovadoras, como la "social-incestocracia" en que vivimos, sociedad "homosexual" que no da cabida a la alteridad y donde sólo la mujer, por su relación con lo real, es capaz de producir la diferencia siempre y cuando pueda pensarse como mujer y no sólo como madre.
Iniciada con una carta del autor a Jacques Lacan (1977), la tercera parte reúne conferencias y entrevistas en torno del problema de la institución psicoanalítica. "La relación con la muerte es el fundamento de lo político (...) de lo político a producir, y no del que se deleita con su forma instituida, no del que goza de la relación con la muerte como usufructuario": este enunciado condensa la aguda crítica de Leclaire a las formas conocidas de agrupamiento de los analistas e introduce su propuesta de una "instancia ordinal de los psicoanalistas", que generó encendidos debates reflejados en las entrevistas aquí publicadas.
Moradas de otra parte integra, junto con Diabluras, los Escritos para el psicoanálisis, obra en dos volúmenes que reúne artículos, conferencias y entrevistas de Serge Leclaire fechados entre el comienzo de su actividad como psicoanalista y las postrimerías de su vida, y que abarca desde los temas nodales de la metapsicología y la teoría y clínica de la neurosis y la psicosis, hasta las cuestiones referidas a la institución psicoanalítica y a la incidencia e inserción del psicoanálisis en los grupos humanos y en los medios de comunicación. Aporte fundamental que viene a sumarse a su importante obra publicada (Psychanalyser, Démasquer le réel, On tue un enfant, Rompre les charmes), estos Escritos dan fe de una
ÍNDICE
Un psicoanalista a destajo, Christian Simatos
Un psicoanalista a la escucha de su época, Jacques Sédat
Moradas de otra parte (1993)
I. Metapsicología
Reflexiones sobre el estudio clínico de una manifestación de transferencia (1954)
El incurable psicoanálisis (1956)
Los grandes ritmos de la cura psicoanalítica (1957)
El inconsciente y el cuerpo (1961)
Contar con el psicoanálisis (1965)
En la década de 1990, un periodista pregunta: «¿Qué moviliza a Serge Leclaire?».¹ Este libro constituye en sí mismo una respuesta a esa pregunta. Se objetará que estos fragmentos diversos y repartidos en tantos años no tenían vocación de reunirse. Justamente, todo está en el hilo que los recorre, sin saberlo, pero por ello más visible: Serge Leclaire quiere significar, expresar lo que es el trabajo del psicoanalista, dar testimonio en acto del psicoanálisis. Se objetará también que no hallamos aquí los textos estrictamente clínicos —aparecerán en otro volumen—; así pues, ¿qué es, en estas condiciones, el trabajo del psicoanalista? Tal es precisamente la cuestión que se plantea en estos textos y que excluye cualquier respuesta prefabricada. A la manera de un seminario, este libro invita a los lectores a participar en esa tarea, a comprometerse personalmente en el asunto; por lo demás, Serge Leclaire repetía de buen grado que el psicoanálisis es una disciplina del conflicto. Intrapsíquico o no, en el conflicto nada funciona solo.
En su monumental Histoire de la découverte de l'inconscient, Henri Ellenberger afirma que Freud abrazaba resueltamente una imagen heteróclita del espíritu de su tiempo, mezcla de positivismo, cientificismo y ateísmo. Un tanto bárbaros, estos vocablos dan extrañamente a entender que la apertura del inconsciente a las luces se mezclaba —¿chocaba?— con la voluntad de hacer triunfar ciertas certezas. Instalándose en un terreno atestado de prejuicios, reconozcámoslo, Freud forjó un poderoso instrumento de emancipación. Un instrumento concebido para embestir contra las ligaduras maestras que inmovilizan el pensamiento en formas sistemáticas, tan rigurosas que nos apegamos a ellas
¹ Véase infra, pág. 409, la entrevista con L'Âne, «Acerca de la instancia ordinal».