«Bastante tengo con estar loco, como para aguantar además que me llamen enfermo mental». Este comentario de un paciente transmite con lucidez y precisión la oposición entre locura y enfermedad mental, y muestra, asimismo, su preferencia de la primera a la segunda. Las palabras son muy sensibles a los tiempos, las modas y los contextos. Gustan más o menos y son mejor o peor aceptadas dependiendo del ámbito y el momento en que se empleen. A nadie le extrañaría que se hablase de locura en un entorno cultural, filosófico y literario. Pero si ese mismo término se empleara en el medio sanitario, más de uno se sentiría incómodo y refunfuñaría. Hoy día las cosas están así.
Locura, enfermedad mental y psicosis son términos que aluden a un referente común. Pero este referente tiene algo particular, puesto que en él las palabras rebotan y muestran su insuficiencia. Esta dificultad intrínseca de nombrar lo innombrable, de decir lo indecible y explicar lo inefable, favorece el uso ideológico de esos términos. De este modo, la elección del vocablo perfila de por sí la posición de quien habla. Y está claro que estas preferencias muestran importantes desavenencias, tanto en el enfoque psicopatológico como en el terapéutico.
Un texto que nos propone un paseo clínico e intelectual por los temas preferidos del autor, desarrollados durante varios años: los agrupa, los diferencia, los mira de cerca con lente de aumento y después los aleja para observar su perspectiva histórica. Finalmente, nos los ofrece listos y limpios para leerlos.
Un discurso de estas características refleja, sin duda, un esfuerzo de madurez, fruto de quien atesora un largo recorrido teórico y profesional. Desgraciadamente, la ideología nosológica ha impregnado con intensidad a la psiquiatría dominante pero también a la cultura y a distintos colectivos no sanitarios. Urge, por consiguiente, promover un movimiento contrario que se oponga al criterio de enfermedad y que luche contra la obligación administrativa de hacer diagnósticos tras cada intervención profesional, aunque no se necesiten ni nadie los pida. En la seguridad de que los pacientes, en general —con fundadables excepciones—, vienen a pedir ayuda y no a ser diagnosticados y salir con un rótulo de las consultas.
Índice
Prólogo de Fernando Colina
Los peligros de la historia para la clínica
Palabras previas
Locura, libertad y creación
I. Hablemos de la locura
Protestas de la locura
Determinismo y cientificismo
Filosofía o medicina
Un real siempre en fuga
II. Locura y libertad
La libertad y sus aristas
El loco libre
La psiquiatría de la libertad
Polos de la psicosis
III. Locura y creación
El artista loco
Relaciones entre locura y creación
Función de la creación en la locura
IV. Sobre las relaciones entre la persecución (maldad del Otro) y la megalomanía (misión del sujeto). Una contribución al silogismo de Foville
El estudio del delirio
La clínica y las preguntas
Los debates sobre los perseguidos que se transforman en megalómanos
El silogismo de Foville
La interpretación de Freud del caso Schreber
Diez conclusiones breves
V. Ernst Wagner, el impuro
Lo que no cuadra
Gaupp encuentra a Wagner
Lo que no cuadra de la paranoia
La paranoia viva
Wagner, entre el autorreproche y la autorreferencia
Los crímenes
Los efectos subjetivos del acto
El delirio y el axioma delirante
Misión poética
El purificador
Cuatro preguntas sobre Wagner
Un comentario sobre el diagnóstico
VI. Aimée, la elegida
Lacan y la psiquiatría de su época
La paranoia
Aimée y Lacan
La historia de Aimée, la elegida
Lo que oculta la maldad del Otro y disfraza la misión
Fronteras de la locura
VII. ¿Son tan antagónicas la neurosis y la psicosis?
Epistemología
Binarios
Neurosis y psicosis
Conclusión
VIII. Opiniones sobre las psicosis ordinarias
Ordinario y extraordinario
Realidad clínica
Diagnóstico excesivo
Trato con el loco y tratamiento de la locura
IX. Transferencias en la psicosis
Diversidad
Saber y psicosis
Transferencias
Invariantes
No saber, no desfallecer, no comprender
Bibliografía citada
Índice de materias
Índice de nombres
Sobre el autor