Este libro reseña debates contemporáneos acerca de la modernidad y la posmodernidad desde el punto de vista de la teoría psicoanalítica. Aplica esta en las corrientes que retoman la idea de trauma y reconceptualizan las nociones kleinianas básicas a la luz de las catástrofes del sujeto (Bion, Bollas), para repensar nuestra vida contemporánea, las nuevas experiencias de personalidad y deseo, trato personal, cultura y globalización.
Anthony Elliott se ha destacado por su ensayo de reunir teoría psicoanalítica y teoría social en un pensamiento multidisciplinario que nos permita comprendernos a nosotros como sujetos situados en un tiempo histórico, y comprender la sociedad en sus aspectos estructurales pero que son actuados por individuos concretos. Sus análisis del propio-ser (self) son testimonio de esto porque un individuo sustancial (un ser) se subjetiviza en la polaridad propio-otro: unidad sujeto-objeto. Elliott se inspira en la teoría de la modernidad reflexiva de Anthony Giddens, pero incluye los aportes correctivos de Lash y Urry, que en la reflexividad que caracteriza a la vida contemporánea ponen el acento en las fuentes-expresivas del propio-ser.
Es así como elabora una exposición novedosa sobre la posmodernidad, que pone en entredicho las ideas corrientes sobre una fragmentación contemporánea irremisible de la personalidad y que especifica las condiciones para la formación de nuestra identidad propia, que Elliott descubre, a despecho de la cultura globalizada, de las imágenes terribles emitidas por los medios masivos, de la descomposición de las tradiciones por obra de una racionalidad técnico-científica, como la hazaña de una imaginación libre y creadora. Las dimensiones imaginarias del propio-ser y de la sociedad han sido descuidadas en la teoría contemporánea. Elliott muestra su intervención en episodios resonantes de la vida contemporánea, como la guerra de Bosnia o el juicio de O. J. Simpson en los Estados Unidos. En la antítesis de modernidad y posmodernidad, el papel central de la imaginación y de la fantasía se pone de manifiesto en la compulsión moderna por el orden, la trasparencia y la uniformidad, y la predilección posmoderna por la pluralidad, la ambivalencia y la incertidumbre.
Este es un libro esencial para los interesados y los profesionales en psicoanálisis, teoría social y teoría política, psicología y estudios culturales.
ANTHONY ELLIOTT es investigador en el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Melbourne. Ha escrito Social Theory and Psychoanalysis in Transition: Self and society from Freud to Kristeva (1992) [Teoría social y psicoanálisis en transición. Sujeto y sociedad de Freud a Kristeva; publicado por Amorrortu editores en 1995], Psychoanalytic Theory: An introduction (1994) y es coeditor de Psychoanalysis in Contexts: Paths between theory and modern culture (1995).
Indice general
Agradecimientos
Introducción: fantasía, moderna y posmoderna
La ambivalencia de la identidad Entre la modernidad y la posmodernidad
Esperanzas modernas, modernos temores
Propio-ser y deseo en psicoanálisis
Posmodernidad: teoría, identidad, sociedad
Psicoanálisis contemporáneo, identidades posmodernas
Posmodernidad y alteridad, o reconsideración de los espacios de propio-ser y mundo
2 Contradicciones de la imaginación
Freud en la corriente de la modernidad
Conflicto interno, certeza externa
Las seducciones del psicoanálisis
La psicologización del deseo
Modernidad, fantasía, negación
La épica del dominio Los bordes modernistas de la fantasía
La modernidad como riesgo y como reflexividad
El sujeto escindido de la reflexividad
Fantasía y turbulencia reflexiva: una visión alternativa
Tecnociencia, poder, dominio
Excursus: sobre Bosnia y la alteridad de la fantasía
Reflexividad y autorreflexión crítica
Contextos posmodernos, mundos plurales Las posibilidades y presiones del cambio social
Posmodernidad, trasformaciones del espacio y del tiempo, identidades flotantes
Diálogos psicoanalíticos contemporáneos
Experiencia, pensamiento, contención
Pensamiento y negación en la posmodernidad
Teoría social y posmodernidad: Jameson y Baudrillard
Dimensiones posmodernas del procesamiento y el desreconocimiento: algunas implicaciones
La posmodernidad, o la modernidad revertida «Barrido exploratorio» reflexivo, extrañeza, imaginación
Reflexividad, «barrido exploratorio» y posmodernidad
Extrañeza, conmoción y la matriz de contención
Esquicios de la contención posmoderna
Explorando el espacio psíquico: el walkman
Cultura en elongación: el juicio a O. J. Simpson
Vivir con el cambio catastrófico
Posdata: la política de la imaginación
¿Cómo hacer para concebir la fantasía tal como ella es refractada por los procesos políticos y sociales contemporáneos? ¿Cuál es el lugar de la fantasía en la formación de la «imagen del mundo», en el sentido de Heidegger, de la modernidad y de la posmodernidad?
Una vía de aproximación a las potencialidades políticas de la fantasía consiste en rastrear las implicaciones creativas y coercitivas de la imaginación inconsciente para la personalidad, las relaciones interpersonales, la cultura y la sociedad. El perfil específico de tal aproximación depende, en su mayor parte, de la escuela de psicoanálisis a la que se recurra para desenterrar las relaciones entre el propio-ser y la sociedad; pues el sujeto escindido habla una pluralidad heterogénea de fantasías, síntomas e identificaciones, como lo han mostrado admirablemente Melanie Klein, D. W. Winnicott, Wilfred Bion, Heinz Kohut, Jacques Lacan, Julia Kristeva y muchos otros.
Comencemos, sin embargo, con algunas especulaciones ofrecidas por Freud en su ensayo de 1924, «Nota sobre la "pizarra mágica"». En este trabajo Freud se vale de un dispositivo para la escritura infantil en el que el texto aparece sobre una superficie de celuloide, registrado a través de la impresión de marcas hechas sobre una almohadilla de cera subyacente. Esta pizarra mágica ofrece una capacidad interminable para la toma de notas, ya que al levantar temporariamente el celuloide de la cera siempre se puede obtener una superficie limpia de nuevo. Lo que le interesa especialmente a Freud de este instrumento de escritura son las impresiones que permanecen en la cera subyacente. El sugiere que estas impresiones, en términos psicoanalíticos, pueden ser comparadas con las fantasías que están alojadas en el nivel de lo inconsciente reprimido. Pues, como la fantasía inconsciente, estas impresiones ocultas debajo de la capa de ce-