La segunda edición de un libro es motivo de celebración y agradecimiento. Celebrar que en Argentina los libros de psicoanálisis se leen, se agotan y deseamos que sigan circulando. Agradecimiento a los lectores y a la editorial Letra Viva por confiar una vez más en este proyecto. Ante la pregunta por ampliar o corregir Bitácora en esta nueva vuelta, opté por dejarlo así. Lo que deseé transmitir sigue vigente en su estructura y “aún” queda enlazado al horizonte de nuestra época. Lo que se ajustó, amplió, vino en los libros que siguieron a Bitácora y, ojalá, en los que vendrán. Como figura en el Capítulo 4: La escritura de la clínica... un libro es con su falta y en esa falta está el lugar asignado al lector y a las escrituras por venir. Releo el viaje que propone Bitácora y lo encuentro “pulsando”. Capítulo 1, Lo que el hospital enseña... y más aún en estos tiempos de crueldad feroz y de retiro de las políticas del Estado. Capítulo 2, Acerca de las infancias... afirmando una vez más que “nadie se hace solo”, que el lazo es de un Otro al otro y que es en la hiancia, en el intervalo, donde el niño en tanto sujeto tejerá su respuesta. De aquí parte mi axioma de que la ternura, el juego y la poética que la clínica con niños nos enseña son un faro que nos guía en nuestro quehacer más allá de la edad del sujeto. A su vez, el “bullying” tratado en ese capítulo, con lo que resuena en ese significante “maldicho”, abre a la lectura que desde el psicoanálisis proponemos en torno a una ética del bien/decir. Capítulo 3, Sobre adolescencias... y esa jerga escurridiza de ayer y de hoy que “les chiques” crean para restarse de sus adultos y enlazarse a sus “otres” en tiempos donde la cuerda “se tensa”. Los cortes en el cuerpo, tatuajes, grafitis, enredos en las redes, hoy mucho más floridos, son ocasiones para que un analista acerque su escucha, apostando a la reescritura de la novela, en esta “segunda vuelta” de la constitución subjetiva. Por último, sigue vigente en esta Bitácora mi modo de asir la clínica desde las enseñanzas de Freud, Lacan, Winnicott y de nuestros queridos maestros argentinos. También las referencias a pensadores contemporáneos y los aportes que nos brindan los discursos de las artes en torno a lo indecible, lo insondable, en torno a lo que no cesa de no escribirse. Ahora sí... los y las invito a sacar boleto, a subirse a esta nueva vuelta de calesita, a embarcarse en la travesía que propone la lectoescritura de Bitácora...
María Marta Rodríguez
Palabras de la autora
Prólogo. La infancia en juego
Silvina Gamsie
Capítulo 1 Lo que el Hospital enseña
La formación del analista en el hospital
Un niño se ha perdido
La interconsulta en niños en el marco de un hospital
Los viajes de Gulliver
Almafuertes... Aguafuertes... hospitalarias
Capítulo 2 Acerca de los niños
Piedra libre o... ¡pica! Brújula para el primer tramo del viaje
El encuentro de un analista con un niño
Sobre cuentos infantiles
El carozo de la clínica con niños
Maldito Bullying
Excesos en la infancia. Escenas de la infancia
Postales de mercado
Dos pequeñas historias
Capítulo 3 Sobre púberes y adolescentes
Grafitteando
Clínica psicoanalítica con púberes: de pantallas y novelas
Huele a pubertad
De objetos y púberes
La sesión como preliminar al acto
Escrituras en tiempo de adolescencia
Mudanzas del segundo despertar
Escuela tomada
Capítulo 4 Para concluir
La escritura de la clínica
Capítulo 5 Bonustrack
Poéticas de la infancia. Grandes dichos de pequeños
Para un diccionario de la jerga adolescente
(sin definiciones, sino sería romper el código)
Apuntes para una bitácora analítica con “grandes personas”
Lo que la clínica con niños y adolescentes enseña
Hojas de apuntes para tu bitácora