Desde la investigación señera expuesta por Sigmund Freud en «Duelo y melancolía», los psicoanalistas han centrado sus estudios sobre la depresión melancólica en la estructura y en los orígenes infantiles del conflicto entre el yo y el superyó Señala Edith Jacobson que esta tendencia terminó por estrechar el enfoque psicoanalítico de la depresión En ciertos casos de pacientes maníaco-depresivos, por ejemplo, el problema de la culpa no alcanza la misma importancia clínica que en los aquejados de melancolía Más bien se observan sentimientos de vacuidad y desasimiento, apatía y lasitud interior, incapacidad mental y física para disfrutar de la vida y del amor, impotencia sexual o frigidez, y sentimientos de profunda inferioridad, ineptitud e inutilidad general, además de abatimiento anímico, fenómenos todos que denuncian un empobrecimiento de su yo
La autora, en la línea de la psicología del yo, concibe los sentimientos de seguridad, depresión y exaltación como estados característicos del equilibrio narcisista normal o patológico Pero un enfoque de la depresión basado en la psicología del yo no sería psicoanalítico si prescindiera de la teoría de las pulsiones, cuya participación es, en efecto, testimoniada por los hechos clínicos En el depresivo se encuentran claras pruebas de un conflicto básico: la frustración encoleriza al individuo y lo induce a emprender tentativas hostiles para ganar la satisfacción deseable; cuando el yo es incapaz de alcanzar su meta, la agresión se vuelve contra la imagen del self, y la consiguiente pérdida de la autoestima expresa el conflicto narcisista: un conflicto entre la imagen desiderativa del self y la imagen de un self desvalorizado
En el momento de abordar el estudio de estados afectivos patológicos, tales como las condiciones depresivas neurótica y psicótica, desde los puntos de vista clínico y meta-Desde la investigación señera expuesta por Sigmund Freud en «Duelo y melancolía», los psicoanalistas han centrado sus estudios sobre la depresión melancólica en la estructura y en los orígenes infantiles del conflicto entre el yo y el superyó Señala Edith Jacobson que esta tendencia terminó por estrechar el enfoque psicoanalítico de la depresión En ciertos casos de pacientes maníaco-depresivos, por ejemplo, el problema de la culpa no alcanza la misma importancia clínica que en los aquejados de melancolía Más bien se observan sentimientos de vacuidad y desasimiento, apatía y lasitud interior, incapacidad mental y física para disfrutar de la vida y del amor, impotencia sexual o frigidez, y sentimientos de profunda inferioridad, ineptitud e inutilidad general, además de abatimiento anímico, fenómenos todos que denuncian un empobrecimiento de su yo
La autora, en la línea de la psicología del yo, concibe los sentimientos de seguridad, depresión y exaltación como estados característicos del equilibrio narcisista normal o patológico Pero un enfoque de la depresión basado en la psicología del yo no sería psicoanalítico si prescindiera de la teoría de las pulsiones, cuya participación es, en efecto, testimoniada por los hechos clínicos En el depresivo se encuentran claras pruebas de un conflicto básico: la frustración encoleriza al individuo y lo induce a emprender tentativas hostiles para ganar la satisfacción deseable; cuando el yo es incapaz de alcanzar su meta, la agresión se vuelve contra la imagen del self, y la consiguiente pérdida de la autoestima expresa el conflicto narcisista: un conflicto entre la imagen desiderativa del self y la imagen de un self desvalorizado
En el momento de abordar el estudio de estados afectivos patológicos, tales como las condiciones depresivas neurótica y psicótica, desde los puntos de vista clínico y meta-psicológico, se advierte —explica la autora— que necesitamos una teoría consistente de los afectos El primer capítulo de la obra, en consecuencia, está dedicado a exponer la historia de la teoría de los afectos en psicoanálisis, con los puntos de vista y un ensayo de clasificación de Edith Jacobson En los demás capítulos se exponen principalmente casos clínicos, al mismo tiempo que se tratan por extenso temas teóricos como la risa, los estados de ánimo normales y patológicos, mecanismos de defensa como la desmentida y, por fin, estados depresivos en diversas condiciones fronterizas y psicóticas El resultado es un cuadro de conjunto matizado con fineza, con aportes a la nosología y a la formulación del diagnóstico diferencial Se arroja también nueva luz sobre nociones teóricas como las de representaciones del self y del objeto, identificaciones, sentimiento de identidad, mecanismos de proyección e introyección Este es uno de los raros libros psicoanalíticos sobre un tema al que la autora se vio llevada a causa de su trabajo clínico con casos fronterizos y pacientes ambulatorios incluidos en el grupo de las psicosis maníaco-depresivas o esquizofrénicas
Edith Jacobson recibió su formación como médica y psicoanalista en Alemania Llegó a ser psychoanalista didacta en 1934 Desde 1940 desarrolló su tarea profesional en Nueva York Es autora, además, de dos monografías: The Self and the Object World y Psychotic Conflict and Reality, y de numerosos artículos.
Prefacio Agradecimientos
Primera parte
La teoría psicoanalítica de los afectos
La risa en el niño y la función de lo cómico
Estados de ánimo normales y patológicos: su naturaleza y funciones
Desmentida y represión
Despersonalización
Segunda parte
Los estados depresivos: problemas nosológicos y teóricos
Una respuesta específica a la temprana pérdida de objeto
El influjo de conflictos infantiles en estados depresivos recurrentes
La teoría psicoanalítica de la depresión ciclotímica
Las identificaciones psicóticas
Diferencias entre los estados depresivos esquizofrénicos y melancólicos
Problemas de trasferencia en el tratamiento psicoanalítico de pacientes depresivos graves
Actuación y afán de traicionar, en pacientes paranoides
Apéndice: seguimiento de casos Bibliografía
Los problemas teóricos y clínicos examinados en este libro desempeñaron un papel fundamental en mi trabajo con casos fronterizos y pacientes ambulatorios incluidos en el grupo de las psicosis maníaco-depresivas o esquizofrénicas. Comencé a interesarme por este tipo de pacientes hacia fines de la década de 1920, principalmente porque su patología planteaba interrogantes relacionados con el desarrollo del superyó, y abordé estas cuestiones en algunos de mis primeros artículos (Jacobson, 1930, 1937). Por entonces, la atención se centraba en la psicología del yo y sus defensas. Además, durante ese período, traté a una paciente que padecía graves estados depresivos recurrentes. Puesto que era accesible al psicoanálisis, se prestó a un estudio de la patología del yo y el superyó en esos estados. El resultado terapéutico sorprendentemente bueno que obtuve en su caso me alentó a tratar y observar a otros pacientes similares.
Pero la exploración psicológica de las perturbaciones afectivas debe extenderse inevitablemente a otros terrenos. En el examen de las perturbaciones del talante descubrimos estados hipomaníacos o maníacos depresivos y exaltados o irritados no sólo en todas las psicosis, sino también en todos los tipos de psiconeurosis (Lewin, 1950). Dentro de ciertos límites, hasta las personas sanas manifiestan fluctuaciones notables entre niveles anímicos altos y bajos. Estas observaciones me indujeron a extender el estudio de las depresiones ciclotímicas a estados afectivos y fluctuaciones anímicas afines en la esquizofrenia. Procuré investigar y comparar la patología emocional e ideacional y los conflictos básicos en diversos tipos de psicosis, y definir las diferencias entre las condiciones del talan-