En esta obra, André Green examina con cuidado la trayectoria del psicoanálisis de las relaciones de objeto en su tratamiento de lo sexual y cruza sus ideas en cotejo polémico con las de Jacques Lacan y las de Jean Laplanche acerca de la pulsión y la prioridad del otro. Desde su experiencia clínica y teórica, propone pensar juntos los dos términos del par pulsión-objeto. La pulsión es la matriz del sujeto, y se puede decir que el sujeto arraigado en las pulsiones es la forma primera de las exigencias que implican una voluntad. El yo es actuado por aquellas y tiende a ligarse al objeto como a su complemento. Para elaborar sus tesis, el autor las somete a la prueba de un minucioso cotejo con el proceso de formación del psicoanálisis tal como se lo estudia en las Cartas a Fliess, de Freud, en las que se documentan los sucesivos ensayos de articulación de una teoría sexual con una psicología y una doctrina de las neurosis.
Green se niega a asignar a un solo término de la serie deducible de la sexualidad el valor de un centro conceptual único a partir del cual se ordenarían los demás: ¿Pulsión? ¿Placer? ¿Goce? ¿Fantasía? ¿Deseo? Propone, en cambio, considerar la sexualidad como un proceso que ha salido del cuerpo hacia el objeto o que fue sacudido por el objeto hasta las profundidades del cuerpo, y asociar el trazo de movimiento que caracteriza a lo sexual, desde la excitación hasta la satisfacción, con toda la riqueza de componentes que participan en ella, para concluir que la mejor manera de explicarla es hablar de una cadena erótica. Y dado que la multiplicidad de encadenamientos posibles es patente, y abre múltiples posibilidades de entrecruzamientos, esto justifica la calificación: las cadenas de Eros.
ANDRÉ GREEN (1927-2012) fue presidente de la Sociedad Psicoanalítica de París y vicepresidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Sus principales obras —la mayor parte de ellas, publicadas por nuestro sello editorial— se han convertido en clásicos de la literatura psicoanalítica contemporánea.
ÍNDICE
Advertencia
- Partir de lo sexual
- La coherencia de Freud
- El invariante sexual y el retorno del puritanismo
- Eros, de Viena a Londres
- La retirada de lo sexual y sus formas extremas
- La sexualidad materna
- ¿Y la mujer?
- El goce según Lacan y otros
- Para una metabiología
- Del concepto límite: «un cajón es, en alemán, un pulsador»
- La cosa y la cadena
- Retorno a las fuentes: la traducción y lo pulsional
- Trieb
- Eros: pulsiones de vida o de amor
- Eros y psique
- Representación y erótica
- Estrategias teóricas: puntos de vista dogmático y genético
- Traumas: ayer y hoy
- La sexualidad en el análisis contemporáneo
- Sexualización de los conflcitos no libidinales
- Bisexualidad y homosexualidad (es)
- Nota sobre la pedofilia
- Otra traducción
- Biosexualidad
- La lengua del sexo
- Variaciones culturales
- La doble alteridad
- Detención
- Las cadenas de Eros
- Compendio Bibliografía
Advertencia
Conviene decirlo: este libro no debe nada a la actualidad, al menos a la que llena las páginas de nuestros diarios y las pantallas de televisión. Pertenece a una actualidad distinta: la que ocupa a los periódicos y libros que se publican en los círculos psicoanalíticos. En sí misma, esta distinción da que pensar. Es como si el psicoanálisis pudiera incluso separarse del mundo en el que vive, encerrado entre las cuatro paredes del consultorio analítico. Así, la actualidad psicoanalítica se funda en una concepción del psiquismo reducido a lo que se puede observar —analizar— en un microcosmos que los analistas tienden a confundir con el vasto mundo, aquel que ellos dejan a los psiquiatras, a los biólogos, a los juristas y a los sociólogos. Aun después de esta empresa de reducción, su campo, retrotraído de ese modo a las modestas proporciones de su experiencia, sigue siendo un campo de batalla. En él se enfrentan profesionales y teóricos que proponen sus interpretaciones divergentes de la sexualidad. He querido intervenir precisamente en ese estado de cosas para oponerme a ciertas tendencias interpretativas y en el afán de restaurar lo que entiendo como la verdad de la sexualidad, verdad que se asienta tanto en la clínica como en ciertas teorizaciones muchas veces relegadas al olvido. A la hora en que por todas partes se proclama que lo sexual de hoy no es lo que era en tiempos de Freud —con lo que se quiere dar a entender que su importancia y su impacto se han atenuado mucho por la evolución de las costumbres y han dado paso a otros factores mucho más determinantes para el psiquismo—, un violento redoble de tambor, siniestramente acompañado de un cortejo de horrores insospechables, viene a recordarnos que no hay nada de esto y pone de manifiesto las insuficiencias de nuestra concepción contemporánea de la sexualidad, aquella que tiende a desdeñar su alcance o a relativizarlo en beneficio de otros factores.

