Este libro se propone indagar tanto el amor como la transferencia psicoanalítica desde la lectura apasionada que Lacan realizara del Banquete de Platón, impactando no sólo sobre el psicoanálisis y la filosofía sino, fundamentalmente, sobre los psicoanalistas mismos. Su genio o naturaleza podría resumirse en estas frases:
Por el sólo hecho de que hay transferencia, estamos implicados en la posición de ser aquel que contiene el agalma, el objeto fundamental que está en juego en el análisis del sujeto, en cuanto vinculado, condicionado por la relación de vacilación del sujeto que nosotros caracterizamos como aquello que constituye el fantasma fundamental, como aquello que instaura el lugar donde el sujeto puede fijarse como deseo.
Es un efecto legítimo de la transferencia. (...) Sólo que, para reconocerlo, es preciso que el analista sepa ciertas cosas. Es preciso que sepa, en particular, que el criterio de su posición correcta no es que comprenda o no comprenda.
No es absolutamente esencial que comprenda. (...) Siempre debe poner en duda lo que comprende y decirse que aquello que trata de alcanzar es, precisamente, lo que en principio no comprende. Ciertamente, sólo en la medida en que sabe qué es el deseo, pero no sabe lo que desea ese sujeto —con el cual está embarcado en la aventura analítica—, está en posición de tener en él el objeto de dicho deseo (Jacques Lacan. Extraído del cap. XIII de su Seminario La transferencia, 8 de marzo de 1961).
PRÓLOGO
INTRODUCCIÓN
Primer tiempo del Banquete Metáforas del amor
CAPÍTULO I Discurso de Fedro (esa antigua costumbre de ir al lugar del otro)
I.1. La caída del ser en el discurso, si es a través del amor, presenta el objeto de la transferencia analítica
I.2. La intersubjetividad no es el marco de la transferencia
I.3. Del amor se hace discurso
I.4. Erastés y erómenos como alteridades a la intersubjetividad
I.5. Un péndulo sobre el objeto
I.6. Nivelar el amor y el odio obtura la polaridad erómenos erastés
I.7. La erótica del Banquete da el marco para hacer metáforas del amor
I.8. El erómenos deviene sujeto de su placer, para los griegos; del deseo, para Lacan
I.9. Lo neutro empieza a articular lo que ocurre en el amor
I.10. La reciprocidad no es el marco de esta relación de amor
I.11. El psiquismo bascula con estas dos nuevas polaridades de lo sexual
I.12. Una significación efecto de la inadecuación, no de lo adecuado
I.13. Lo posible de una revelación en esta metáfora
I.14. El glamour luminoso del Banquete conduce a la oscuridad
I.15. Sólo los que aman están dispuestos a morir
I.16. Cuando los mortales están dispuestos a morir, sólo es por amor
I.17. Dudosa metáfora del amor para Aquiles
I.18. ¿Lo extraño será un amor que no apunte al ser del otro?
I.19. Fedro retorna en Romeo y Julieta
CAPÍTULO II Discurso de Pausanias (los juegos de sociedad y la relación inconveniente)
II.1. Lacan es llevado a retomar el acto de Aquiles
II.2. Lo amado como inicio del movimiento
II.3. De la manifestación real a su revelación en lo simbólico
II.4. Del amor como un dios al mito
II.5. El amor pasión como mito
II.6. El mito retorna en la canción de amor
II.7. La polaridad erastés erómenos no es la pareja ante la polis
II.8. El acto pasa al problema del consentimiento en las costumbres
II.9. El hipo de Aristófanes permitiría entender
II.10. La ironía divide al sujeto
II.11. El deseo se revela, el amor se significa
II.12. Para Lacan el amor es una metáfora
CAPÍTULO III Discurso de Erixímaco (el cuerpo estropea la dialéctica y posterga la palabra)
III.1. La relación medicina/ciencia se complica con la falta de definición de salud
III.2. ¿Y qué hacemos con lo desemejante —lo que no se nos parece?
V.7. El deseo es límite del amor pero también infinito
V.8. El horóscopo sobre el amor del astrólogo Aristófanes
V.9. Entre-dos se disputan el centro de la dialéctica del Banquete
V.10. Los incalculables alcances del amor en la transferencia
V.11. Ya no estamos en lo que le pasa al sujeto enamorado
CAPÍTULO VI Discurso de Agatón (el orador que lleva a Lacan a situar el espacio del deseo para el analista)
VI.1. Una demanda que el sujeto eterniza sin saber
VI.2. Sócrates y la eternidad del significante
VI.3. La segunda muerte inaugura el espacio del deseo en la Antigüedad
VI.4. Un deseo encarnado en la afirmación de inmortalidad
VI.5. El deseo pasa a ser revelado en el discurso
VI.6. Se concluye en la atopía del sujeto
VI.7. La palabra es lo que encarna un deseo como verdadero
VI.8. La perplejidad de Agatón
VI.9. Hacia la pendiente del deseo, pero desde el amor
VI.10. La oscilación en el discurso de Agatón
VI.11. Una relación insólita en el pensamiento antiguo
VI.12. Un logro ambiguo del amor: vaciar al oráculo de su fatalidad
VI.13. No demos por entendida la razón de la sustitución por Diotima
VI.14. La demanda inconsciente produce un saber como excluido
VI.15. Los dioses pertenecen a lo real por la dialéctica freudiana
VI.16. Para vincular el amor a lo trágico será necesario el cristianismo
CAPÍTULO VII Discurso de Diotima (lo femenino como actividad de la falta sin objeto)
VII.1. Sócrates se divide
VII.2. La belleza no es el deseo de lo bello
VII.3. El estado de enamoramiento transpone la pulsión sexual en deseo indestructible
VII.4. Lo inmortal no es lo que no muere sino lo que le falta a lo mortal
VII.5. Una inhibición de meta de la pulsión
VII.6. Seducir no necesariamente es erotizar
VII.7. Porque el deseo es desprendido del deseo sexual (aunque prometía también otro destino)
VII.8. La belleza y lo visible de la verdad
VII.9. Mientras tanto, no perdamos de vista a Sócrates
VII.10. El objeto de pulsión y las imágenes del narcisismo
VII.11. La metonimia del deseo también puede conducir al amor
VII.12. El objeto para el erastés puede llegar a ser un yo ideal antes suprimido
VII.13. La introspección psicológica de Platón
VII.14. Freud y su contrasentido romántico al objeto desocultado
VII.15. El eros es contrario a la burocracia política de los psicoanalistas
VII.16. El detalle no dicho se convierte en tentación del analista
VII.17. De la informe pavada amorosa a lo que da forma a la dignidad del sujeto
VII.18. De las reminiscencias platónicas a las reminiscencias freudianas
VII.19. El nacimiento del amor desde las épocas del romanticismo
VII.20. Sólo los que aman dudan
VII.21. El nacimiento del amor desde el mito de Diotima
CAPÍTULO VIII Discurso de Diotima (lo femenino como saber en la alteridad)
VIII.1. Del amor hacia la relación de amor
VIII.2. Amor y no saber
VIII.3. Sustituyamos Víctor Hugo por Freud
VIII.4. Con Elizabeth, Freud sustituye el presagio por la revelación
VIII.5. Lo reconocido por rememoración y lo oculto supuesto por Freud
VIII.6. Cómo Freud produce el vaciamiento socrático del saber
VIII.7. El amor es su historia
VIII.8. El inconsciente introduce la ambigüedad en lo trágico
VIII.9. La sustitución del erastés por el erómenos en el tratamiento de Elizabeth
VIII.10. Freud se deja refutar cuando encuentra lo que buscaba
VIII.11. Cuando el amor es un cuerpo extraño en la conciencia no es posible amar
VIII.12. El amor divide pero no escinde
VIII.13. La intensidad del amor desdibuja la frontera tópica entre consciente e inconsciente
VIII.14. Una articulación clave entre amor e inconsciente
VIII.15. Un amor sin defensa se creó como transferencia analítica
VIII.16. Epicrisis
Segundo Tiempo del Banquete Caída de la dialéctica
CAPÍTULO IX Entrada de Alcibíades (desde las personas hacia los vacíos en el diálogo)
IX.1. Para Lacan, Alcibíades es el demonio de Sócrates
IX.2. Apolodoro relata a quienes no practicaban la filosofía lo que querían saber
IX.3. El verbo amar no realiza al amor
IX.4. Las máscaras de Sócrates
IX.5. El agalma permite ver lo invisible a los ojos
IX.6. La confusión entre el pretérito y el tiempo presente
IX.7. El discurso vacía los lugares del erómenos y el erastés
IX.8. La transferencia se convierte en la significación actuada del amor
IX.9. ¿Cuál es el sostén de la palabra de Alcibíades?
IX.10. El agalma de Lacan sustraído a Platón
Tercer Tiempo del Banquete Pasajes de la metáfora a la transferencia analítica
CAPÍTULO X El lugar de la transferencia (entre Sócrates y Alcibíades)
X.1. Una articulación largamente elidida
X.2. Función de la falta en el pasaje a lo deseante
X.3. Al fallar la función de la privación aparece un narcisismo estilo Alcibíades
X.4. El amor como milagro podría ser la propia transformación del sujeto
X.5. Se empastan dos tiempos
X.6. Caída a la condición de amado no es aún caída del objeto en el discurso
X.7. El desenmascaramiento permite encarnar lo pulsional sintiéndolo como verdadero
X.8. Meta y saber se escinden
X.9. La verdad encontrada ya no será platónica
X.10. La compulsión de repetición se transforma en transferencia bajo el hechizo del agalma
X.11. ¿Se realiza o no la metáfora del amor?
X.12. Si Sócrates tiene un mérito, más que la templanza es su autenticidad
X.13. Deseo en el lugar de Sócrates
X.14. El pasaje al amante no llega a ser sustitución del deseante
X.16. La satisfacción de la demanda presente prologa la emergencia del amante
X.17. Una vez concluido El Banquete, Lacan lo recuerda
X.18. El olvido cae sobre El Banquete, luego de la represión sobre este texto —que Lacan levantara—
CAPÍTULO XI Transferencia en presente (lo que Sócrates interpretó)
XI.1. Saber y deseo se desvinculan en la transferencia
XI.2. La paradoja en el deseo de Alcibíades
XI.3. El no saber como antecedente necesario del amor
XI.4. Sujeto soporte, no efecto
XI.5. El deseo sólo puede ser designado
XI.6. ¿Por qué sería fundamental el amor para hacer este pasaje?
XI.7. Hacer signos del amor para tener inconciente
XI.8. El amor no podría circular como bien en los juegos de sociedad
XI.9. Es en la mira del deseo que el amor puede virar al mal
XI.10. ¿De qué se carece si no se tiene amor?
XI.11. La demanda atraviesa el espacio desde el signo al objeto (y podría aplanarlo)
XI.12. El traumatismo del amor
CAPÍTULO XII La resaca del Banquete (el analista no toma posición en el amor sino en una identificación apartada entre demanda y pulsión)
XII.1. Del fenómeno de transferencia al concepto
XII.2. Definiciones de transferencia
XII.3. Lo transferido como lo pulsional sin sustitución en el montaje
XII.4. Del falso enlace al enlace lógico
XII.5. Otro franqueamiento del objeto para llegar al sujeto
XII.6. El supuesto permite el pensamiento sobre la transferencia
XII.7. Retornan momentos de la caída del saber en El Banquete
XII.8. El agalma re-encontrado en el saber
XII.9. Ya el amor no tendrá aquel centro al que nos acostumbró El Banquete
XII.10. El amor es sólo un efecto de la transferencia
XII.11. Transferir la estructura del engaño
XII.12. El pasaje al acto del sexo queda afuera de la transferencia debido al amor
XII.13. El objeto insólito
XII.14. La clave de la operación analítica
XII.15. Si la transferencia es un concepto el amor es un bien
XII.16. Resulta que el amor no alcanza dignidad de concepto
CAPÍTULO XIII El lector, otro invitado al Banquete
XIII.1. Una propuesta de escritura
XIII.2. Se trata de que Ud. se instale en un espacio de ficción
XIII.3. Tiempo de su ponencia
Por fuera del Tiempo del Banquete
EPÍLOGO
Contra-transferencia Lacan Mr. Money Kyrle
Transferencia Lacan Sócrates
Transferencia Breuer Anna O. Freud
Transferencia Freud Dora
Transferencia Dora Madonna Sixtina de Rafael
Transferencia Freud Joven Homosexual
Transferencia Freud Schnitzler Kubrick
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA